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Revisiones en Medicina Interna basadas en la Evidencia
ENFERMEDAD INFLAMATORIA INTESTINAL (I). COLITIS ULCEROSA
EPIDEMIOLOGÍA

ETIOLOGÍA

  - Factores genéticos

  - Factores ambientales

PATOGENIA

  - De la inflamación intestinal

  - De las manifestaciones extraintestinales

CLÍNICA

  - Manifestaciones intestinales

  - Historia natural

  - Complicaciones locales

  - Cáncer colorrectal (CCR)

  - Megacolon tóxico (MT)

  - Manifestaciones extraintestinales

DIAGNÓSTICO

  - Colonoscopia

TRATAMIENTO

  - Médico

  - Medidas adicionales

  - Tratamiento quirúrgico

  - Tratamiento de la artropatía asociada

COLITIS ULCEROSA Y DESCENDENCIA

  - Fertilidad

  - Embarazo

BIBLIOGRAFÍA
FICHA TÉCNICA

- Nombre: Enfermedad inflamatoria intestinal (I): Colitis Ulcerosa
- Autor: José Luis Díaz Díaz
- Extensión: 39 páginas
- Fecha de realización: Mayo de 2003

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EPIDEMIOLOGÍA

- Se ha calculado una incidencia para la colitis ulcerosa (CU) de 3-15 casos/10000 habitantes y una prevalencia de 50 - 80/100000 habitantes (1).
- Parece existir un gradiente decreciente norte-sur a nivel mundial, incluso entre regiones concretas (2-7).
- Puede presentarse a cualquier edad, incluso en la infancia (8-10), aunque es típico un pico de incidencia entre los 15 y 30 años.
- No hay especificidad de género (2, 3, 11)
- Se ha demostrado una mayor incidencia en población judía y menor en población negra e hispana comparada con caucasianos (12, 13)

ETIOLOGÍA

Factores genéticos

  • Parece seguir un patrón de herencia no mendeliana.


  • Factores genéticos menos marcados que en la enfermedad de Crohn (14,5)


  • Los familiares de primer grado de pacientes afectos de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) tienen una probabilidad entre 3 y 20 veces superior a la población general de desarrollar dicha enfermedad (16-17). Aproximadamente un 10 a 25% de los pacientes afectados pueden identificar otro familiar con EII (18).


  • La tasa de concordancia entre gemelos es de un 6% (14)


  • Aunque diversos estudios han demostrado una asociación entre la presencia de HLA-DR2 (19-21) y se han implicado en el desarrollo de la enfermedad loci de los cromosomas 3, 7 y 12 (22-26) todavía no se ha reconocido el/los posibles genes responsables de la herencia en la EII.


  • Factores ambientales

  • Tabaquismo: numerosos estudios han demostrado una correlación negativa entre el hábito tabáquico y la presencia de CU (27 - 31), incluso la nicotina transdérmica ha mejorado la sintomatología local de CU en formas leves-moderadas, aunque no se ha visto efecto alguno sobre parámetros objetivos de enfermedad (32, 33).


  • Exposiciones en la infancia:
    1. No se ha logrado demostrar el efecto beneficioso de lactancia natural sobre el posterior desarrollo de CU durante la adolescencia (34).

    2. Estudios retrospectivos han identificado una alta incidencia de intolerancia a las proteínas de leche de vaca en la infancia de niños que posteriormente desarrollaron EII (35).

    3. Aunque previamente se había señalado la vacunación contra sarampión como factor de riesgo para el desarrollo de EII (36), estudios posteriores han desestimado dicha hipótesis (37-38).

  • Factores dietéticos:
    1. El consumo de margarina se ha relacionado con un riesgo incrementado para el desarrollo de CU (39).

    2. Numerosos estudios han refrendado la utilidad de los ácidos grasos polinsaturados omega3 en el tratamiento de la EII (40).

  • Otros factores:

  • 1. Numerosos estudios han sugerido que la apendicectomía podría proteger contra el desarrollo de CU (41-45), aunque su mecanismo de acción es desconocido.

    2. Aunque estudios de cohortes prospectivas demostraron un riesgo aumentado para el desarrollo de CU en mujeres que consumían anticonceptivos orales (46) , estudios tipo casos y controles no han objetivado dicha relación (47)

    PATOGENIA

    De la inflamación intestinal

  • Disrregulación del sistema inmunológico frente a antígenos microbianos o dietarios presentes en la luz intestinal:

  • 1. Las células linfoides aisladas de lesiones de pacientes con EII presentan numerosos marcadores de activación.

    2. El incremento de células linfoides B circulantes y anticuerpos se ha relacionado con la patogénesis de la EII (48, 49).

    3. Autoanticuerpos P-ANCA atípicos (50) y otros autoanticuerpos (51) han sido identificados en pacientes con EII y sus familiares, aunque ningún estudio ha demostrado todavía su implicación directa en la patogénesis de dicha enfermedad y los títulos de dichos anticuerpos no parecen correlacionarse con la intensidad del proceso (52) . La medición de dichos anticuerpos puede ser útil para diferenciar CU (P-ANCA + y ASCA -) y enfermedad de Crohn (P-ANCA - y ASCA +).

    4. La presencia de niveles anormales de citoquinas inmunorreguladoras e inflamatorias se correlaciona con la actividad de la EII en algunos estudios (53-54) . En modelos murinos se ha demostrado la existencia de poblaciones linfocitarias CD4 + que segregan grandes cantidades de IFNg y TNFa (55-56) .


  • Respuesta inmune apropiada frente a antígenos intraluminales (dietarios o microbianos) como consecuencia de alteraciones intrínsecas en la barrera mucosa:

  • 1. La importancia de la microflora bacteriana en la inducción y/o mantenimiento de la enfermedad ha sido demostrada en modelos murinos, hasta el punto de que ratones deficientes en IL-2 e IL-10 por manipulación genética desarrollaron EII en presencia de microflora bacteriana normal, pero no en condiciones de ausencia microbiana.

    2. El uso racional de agentes probióticos (lactobacilus, E. Coli…) a demostrado mayor eficacia que el placebo en el mantenimiento de la remisión de la enfermedad (58), incluso tan efectivo como dosis bajas de mesalazina para tal efecto (59).
    De las manifestaciones extraintestinales...

  • Generalidades:

  • 1. Básicamente se considera que pueden afectar a cualquier órgano y que, a excepción de la colangitis esclerosante primaria y la espondilitis anquilosante, presentan un curso paralelo al de la propia afectación intestinal, generalmente iniciadas por ésta.

    2. El desarrollo de una manifestación extraintestinal incrementa el riesgo para desarrollar otras manifestaciones extraintestinales, apareciendo incluso combinación de las mismas en el 25% de los pacientes, lo que sugiere un nexo común en su patogénesis.

  • Cuestiones genéticas: importantes en la patogénesis de la EII y sus manifestaciones extraintestinales como ha demostrado algún estudio (60).

  • 1. La presencia de HLA-DRB1*0103 (DR103), B27 y B58 se ha relacionado con manifestaciones extraintestinales de la CU, especialmente la afectación de articulaciones y ojos (61-62).

    2. El haplotipo HLA-B8/DR3 es frecuente en pacientes con CU que padecen además colangitis esclerosante primaria.

  • Mecanismos inmunológicos: la etiopatogenia de la mayoría de las manifestaciones extraintestinales parece derivada fundamentalmente de procesos de tipo autoinmune, con producción de diversas citoquinas (63), habiéndose objetivado una gran prevalencia de dichos procesos entre pacientes con CU comparado con poblaciones control (64).

  • 1. Se ha considerado que el desarrollo de células B autorreactivas generaría autoanticuerpos contra objetivos de superficie celular (65), proceso facilitado por las células T CD4+ que contribuirían a la respuesta inmune especialmente en individuos genéticamente predispuestos (66-68).

    2. Células T autorreactivas (CD4+ o CD8+) pueden ser estimuladas por antígenos microbianos de reactividad cruzada con autoantígenos de tejido extracolónico (69, 70).

    3. Hace años ya se identificó una proteína colónica epitelial (PCE) llamada P40, estructuralmente relacionada con la tropomiosina (TM) que genera autoanticuerpos tipo IgG (71-76). Con el desarrollo de anticuerpos monoconales contra dicha proteína (7E12H12) se ha conseguido detectar reactividad cruzada en el epitelio biliar, queratinocitos, epitelio ciliado no pigmentado ocular y condrocitos (77-78). Además, se ha visto un gradiente de densidad de dicho antígeno progresivo desde ciego a recto (79) , lo que se correlaciona con los patrones habituales de afectación colónica en la CU, donde el recto está generalmente lesionado.

    4. Péptidos relacionados con la TM se pueden comportar como autoantígenos especialmente la TM5, isoforma más común de tropomiosina en células epiteliales colónicas, que induce la formación de autoanticuerpos IgG, respuesta mediada por complemento (80) y/o respuesta celular del tipo T (81) . Dichas isoformas de TM pueden encontrarse aisladas o formando complejos con la PCE

    CLÍNICA

    Manifestaciones intestinales:

  • Afectación exclusiva del tramo colorrectal. La severidad de la sintomatología a menudo se correlaciona con la extensión anatómica de la enfermedad.

  • Presentación inicial: suele ser gradual y generalmente precedida por un episodio de sangrado rectal semanas o meses antes. En ese momento se puede objetivar proctitis y/o colitis distal en un tercio de los pacientes, colitis izquierda en otro tercio y pancolitis en el tercio restante. Menos de un 10% de los casos se presentan como formas fulminantes.


  • Enfermedad leve: hace referencia a proctitis y/o colitis distal con sangrado rectal intermitente, moco y menos de 4 deposiciones diarreicas al día. Es rara la fiebre, dolor abdominal y pérdida de peso o sangrado profuso.


  • Enfermedad moderada: referida habitualmente a colitis izquierda. El sangrado rectal es mayor con anemia leve, dolor abdominal, febrícula y más de 10 deposiciones diarias.


  • Enfermedad severa: pancolitis con afectación habitual hasta ciego. A la sintomatología de las formas moderadas se añade la presencia de cólicos abdominales, fiebre en torno a 39,5ºC, pérdida de peso y sangrado rectal que precisa a menudo soporte hemoterápico. Cuando el proceso inflamatorio se extiende a través de la mucosa intestinal y afecta la musculatura colónica su motilidad se deteriora con riesgo de desarrollar megacolon tóxico o incluso perforación colónica.


  • Historia natural:

  • El curso de la CU es típicamente recurrente, con exacerbaciones que alternan con periodos de completa remisión, circunstancia que no se alcanza en un pequeño porcentaje de pacientes (82). El riesgo de recurrencia parece mayor en mujeres, individuos jóvenes, aquéllos con más de 5 recurrencias previas y, los que evidencian plasmocitosis en muestras de biopsia rectal (83)


  • Proctitis y colitis distal: curso benigno. El 20% resuelven espontáneamente y la gran mayoría es controlada con terapéutica farmacológica, requiriendo cirugía en casos excepcionales. De todas formas estos pacientes precisan seguimiento dado que la enfermedad progresa en sentido proximal en aproximadamente un 15% de los casos a lo largo de los siguientes 5 años (84)


  • Formas más severas: aunque la inducción de la remisión es menos probable que en formas limitadas de CU, una vez se ha producido, las recurrencias no son más frecuentes que en aquéllas. Pacientes en los extremos de la vida (<20 años y > 70 años) tienen una tasa de recurrencia mayor, incluso con formas severas (85). Aproximadamente el 30% de estos pacientes sufrirán una colectomía tras 15 - 25 años de enfermedad (86).


  • Se ha referido que el riesgo relativo de muerte es de 2,4 durante el primer año, aunque posteriormente no hay una mayor incidencia de mortalidad que en la población general (86).


  • Complicaciones locales:

  • La hemorragia masiva ocurre en más del 3% de los pacientes (87).

  • Colitis fulminante aparece en aproximadamente el 15% de los pacientes y en más del 20% de los mismos progresa a megacolon tóxico (88).


  • Pueden desarrollarse estenosis benignas fundamentalmente en el área rectosigmoidea en aproximadamente el 10% de los casos pudiendo causar síntomas de obstrucción.


  • Cáncer colorrectal (CCR)

  • La media de edad de aparición es menor que en formas esporádicas de CCR (40-50 vs 60 años). Su incidencia parece incrementarse en un 0,5% anual tras los primeros 7 a 8 años desde el inicio de la enfermedad en pacientes con pancolitis, por lo que dicho riesgo se ha relacionado con la extensión y duración de la enfermedad (89-92)


  • 1. En pacientes con pancolitis el riesgo aumenta a partir de los primeros 8-10 años de enfermedad (93-95) con una incidencia acumulada del 5-10% a los 20 años y del 12-20% a los 30 años del inicio (96-98) y riesgo absoluto evaluado del 30% tras 35 años de enfermedad (99).La ileítis "por reflujo" parece ser un factor de riesgo independiente (100)

    2. Colitis izquierda: el riesgo parece incrementarse tras 15-20 años de enfermedad (101), una década más tarde que para la pancolitis

    3. Proctitis y proctosigmoiditis: parece que no presentan un riesgo mayor que la población general (102)

  • El riesgo de CCR se incrementa al cuádruple en pacientes con colangitis esclerosante primaria (CEP) (103), considerándose éste como un factor de riesgo independiente (104-110) cuyo mecanismo patogénico resulta desconocido, aunque se ha implicado al incremento en la concentración de ácidos biliares 2º en el colon proximal (desoxicólico y litocólico) como elementos citotóxicos contra células colónicas epiteliales, induciendo hiperproliferación y carcinogénesis (111-112).


  • Las mutaciones en el protoncogen ras son menos frecuentes que en formas esporádicas de CCR (113-115). La pérdida de heterocigosidad para el gen p53 y activación src ocurre más precozmente que en formas esporádicas (113,115,116).


  • Puede manifestarse como formas polipoides, nodulares, ulceradas o en forma de placas (117), generalmente adenocarcinomas (118) aunque las estirpes pobremente diferenciadas, anaplásicas o carcinomas mucinosos son más frecuente que en formas esporádicas de CCR (115).


  • Suele afectar a zonas de inflamación", generalmente sigma y recto (119). Los tumores sincrónicos son más frecuentes que en formas esporádicas (12% vs 3.5%) (115).


  • El CCR es precedido de displasia -difícil de reconocer endoscópicamente- incluída en ocasiones en el seno de lesiones inflamatorias (displasia asociada a lesiones o masas -DALM). Este tipo de lesiones pueden albergar además un carcinoma invasivo, indetectable en biopsias habituales, por lo que se indica colectomía en muchos de esos casos (120), a diferencia de los adenomas esporádicos que pueden ser extirpados endoscópicamente incluso cuando aparecen en áreas afectadas por la colitis, por lo que la diferenciación entre ambos tipos de lesiones en manos de un patólogo experto es fundamental . Los pseudopólipos inflamatorios no son displásicos y no deben considerarse un factor de riesgo para el CCR.

  • Aunque en ocasiones la displasia permanece estable durante largos períodos de tiempo o regresa se ha estimado un valor predictivo positivo para CCR o displasia de alto grado de un 54% a los cinco años (121). La estrategia óptima para seguimiento de dichas complicaciones ha generado grandes controversias, no tanto para el objetivo de los programas (detección de displasia) como para la sensibilidad y/o costes de los sistemas aplicados o, el valor predictivo de la displasia en la evaluación del riesgo de CCR. El desarrollo de nuevas técnicas de análisis inmunológico (sialosyl-Tn) (115,122) y detección de alteraciones genéticas (mutaciones p53, Rb, mcc, APC, aneuploidías del DNA...) (115,122,123) pueden predecir en el tiempo el desarrollo de displasia y CCR, optimizando con ello dichos programas.


  • A pesar de la controversia expuesta, las evidencias disponibles (124-126) sustentan el desarrollo de programas de vigilancia y seguimiento de displasia para indicación de colectomía profiláctica pues con ello se reduce la mortalidad por CCR.


  • 1. British Society of Gastroenterology (127):
    * Se aconseja una colonoscopia de screening ( 2-4 biopsias al azar cada 10 cms de colon y biopsia de toda zona sospechosa) tras 8-10 años de enfermedad en pacientes con pancolitis y, después de unos 15-20 años de evolución para colitis izquierdas.

    * Pacientes con pancolitis seguirán después con una colonoscopia cada 3 años en la 2º década de la enfermedad, una cada 2 años durante la 3ª década y anual a partir de la 4ª década de enfermedad.

    * Pacientes con CEP deben realizar colonoscopias anuales

    * Se realizará cuando el paciente se halle en período de remisión
    2. American Gastroenterological Association: el programa de vigilancia debe iniciarse tras 8 años de enfermedad en pacientes con pancolitis y a partir de los 15 años de evolución en pacientes con formas "izquierdas", repitiéndose cada 1-2 años en todos los casos.

    3. American College of Gastroenterology: en pancolitis recomienda colonoscopia anual tras 8 -10 años de enfermedad, con múltiples biopsias evaluadas por un patólogo experto. La presencia de displasia de cualquier grado es indicación de colectomía.

    4. American Society for Gastrointestinal Endoscopy: en pancolitis se recomienda colonoscopia cada 1-3 años, tras 8 años de enfermedad, con 4 biopsias cada 10 cm de recto a ciego y biopsia de cualquier lesión sospechosa precisando evaluación por patólogo experto. La presencia de displasia de cualquier grado es indicación de colectomía aunque para displasias de bajo grado en pacientes que no aceptan colectomía o ésta puede resultar peligrosa, el seguimiento estrecho se considera una alternativa válida. En formas "izquierdas", salvo proctitis, se considera el programa de vigilancia a partir de los 15 años de enfermedad
  • Diseñado sobre la base de estudios clásicos in vitro y en animales (128-129), un estudio de casos y controles retrospectivo objetivó que el consumo de ácido ursodesoxicólico se asociaba con un decremento en el riesgo de displasia colónica (130), beneficio que debería confirmarse en estudios prospectivos randomizados en marcha. Los resultados son, sin embargo, contradictorios para el consumo de ácido fólico, aunque su aporte suplementario se recomienda en todos aquellos pacientes que reciben terapéutica sostenida con sulfasalazina por su capacidad para producir deficiencia de folatos.


  • Megacolon tóxico (MT)

  • Aunque todavía imprecisa, se considera que su incidencia ha disminuído en las últimas décadas (< 1-5%) dado el rápido reconocimiento y tratamiento intensivo de formas severas


  • La extensión de la dilatación parece correlacionada con la intensidad de la inflamación. En su patogenia se ha implicado a los mediadores inflamatorios y productos bacterianos como inductores de la óxido nítrico sintetasa favoreciendo la liberación de óxido nítrico, un inhibidor de la musculatura lisa y por tanto, determinante de la dilatación colónica (131) ; se ha demostrado que la aplicación de un inhibidor de la óxido nítrico sintetasa producía mejoría clínica en un paciente con MT asociado a CU (132).


  • Se consideran precipitantes la hipopotasemia, los agentes antimotilidad, opiáceos, anticolinérgicos, antidepresivos, enemas, colonoscopia y rápida retirada de esteroides y/o 5-ASA.


  • Aparece de forma temprana en el curso de la CU, incluso al inicio. Más del 30% de los pacientes desarrollarán MT en los primeros 3 meses tras el diagnóstico y aproximadamente el 60% en los primeros 3 años de enfermedad.


  • Los criterios diagnósticos clásicos (133) incluyen:
    1. Dilatación colónica en radiografía simple (> 6 cm) generalmente colon transverso y/o ascendente

    2. Al menos 3 de los siguientes:
    * Fiebre > 38ºC
    * FC: > 120 lpm
    * Leucocitosis neutrofílica > 10500/mm³
    * Anemia
    3. Y, al menos uno de los siguientes: deshidratación, alteración del sensorio, trastornos electrolíticos y/o hipotensión.
    Manifestaciones extraintestinales

  • Cutáneas:
    1. Eritema nodoso: el trastorno cutáneo más frecuente. Aparece en más del 15% de los pacientes (134-135). Su curso es paralelo a la actividad intestinal, aunque en ocasiones precede a la sintomatología intestinal o incluso acontece en fases quiescentes. El tratamiento de la EII habitualmente controla dichas lesiones cutáneas.

    2. Pioderma gangrenoso: ocurre en más del 5% de los pacientes con CU. Curso paralelo al de la actividad intestinal sólo en el 50% de los casos (136) pero el tratamiento suele "cicatrizar" las lesiones del pioderma.

    3. Otras manifestaciones: rara vez puede acontecer vasculitis cutánea necrotizante

  • Oculares:
    1. Epiescleritis: ocurre en el 2-5% de pacientes con EII (137) . A la terapéutica propia de la CU se recomienda asociar esteroides tópicos oculares con un resultado generalmente satisfactorio.

    2. Uveitis: ocurre del 0,5-3% de los pacientes. Anterior, frecuentemente bilateral, insidiosa y 4 veces más frecuente en mujeres (138). Aproximadamente el 75% de los pacientes presentan además artritis axial y/o periférica, lo que complica el diagnóstico diferencial con la espondilitis anquilopoyética, toda vez que la uveitis puede preceder a la sintomatología intestinal. El curso de la uveítis no es paralelo al de la actividad intestinal. El tratamiento recomendado incluye la asociación de agentes midriáticos y esteroides tópicos y/o sistémicos.

    3. Otras manifestaciones oculares: cataratas relacionadas con tratamiento esteroideo o coriorretinopatía central serosa (139).

  • Hepatobiliares:
    1. Colangitis esclerosante primaria (CEP): se estima que aproximadamente el 5% de pacientes con CU desarrollan CEP y que la CU está presente en el 90% de los casos de CEP (140)
    2. Pericolangitis: también llamada colangitis esclerosante primaria de pequeños conductos, en las que la anatomía de la vía biliar mayor es normal.
    3. Esteatosis: aparece en torno al 50% de los pacientes con EII y suele correlacionarse con la intensidad de la afectación intestinal.
    4. Hepatoxicidad por drogas:
    * 5-ASA: colestasis y/o citolisis pro reacción de hipersensibilidad

    * Azatioprina: citolisis asintomática (5%), colestasis, enfermedad veno-oclusiva y/o peliosis hepática.. Habitualmente resuelven tras cesar el tratamiento
    5. Amiloidosis secundaria (AA): produce hepatomegalia asintomática y aparece en un 0.07% de los pacientes con CU (141) parece no relacionarse con la duración-extensión de la enfermedad o sus complicaciones extraintestinales.

  • Trastornos óseos: la osteoporosis es común en pacientes con EII. En estudios transversales se ha objetivado una disminución de la densidad mineral ósea en el 30% de los mismos (142-143), con una media un 10% inferior que en sujetos sanos (143). Aún así, a diferencia de la EC, el riesgo general para fracturas en pacientes con CU no se halla significativamente elevado (144). Además del ejercicio regular se aconseja el aporte -a dosis habituales- de vitamina D (400UI/día) y calcio (1000-1500 mg) en pacientes que reciben glucocorticoides de forma sostenida, especialmente en edades avanzadas; en varones con déficit de testosterona considerar además su reposición. Si a pesar de dichas medidas se objetiva pérdida de masa ósea progresiva se debe considerar la adición de bifosfonatos (pamidronato o alendronato)


  • Patología articular:
    1. Generalidades:
    * La artritis aparece entre el 9-33% de pacientes con EII (145-148), especialmente en pacientes con afectación intestinal importante, sin predominio por el sexo o edad

    * Pueden afectarse articulaciones vertebrales, sacroilíacas o de las extremidades.

    * Cabe distinguir la artritis estéril de complicaciones bacterianas u otras derivadas del tratamiento (necrosis avascular secundaria a tratamiento esteroideo...)

    * La artritis periférica responde habitualmente al tratamiento de la CU, no se reconoce un agente capaz de enlentecer el avance radiológico de la espondilitis.
    2. Espondilitis y sacroileitis: la espondilitis aparece en el 1-26% de pacientes con EII (146,149-151), cuya sintomatología sigue un curso característicamente independiente de la enfermedad intestinal; puede aparecer aislada o asociada a la artropatía periférica tipo I (152). La sacroileitis asintomática oscila entre un 4-18% de pacientes con EII cuando se evalúa por radiología simple a un 52% cuando se evalúa por tomografía ósea con pirofosfato de Tc(151) aunque dichos hallazgos no incrementan el riesgo de desarrollar espondilitis sintomática; tampoco se ha detectado mayor frecuencia de HLA-B27 en este subgrupo de pacientes que sin embargo sí aparece en un 50-75% de pacientes con artritis axial (146).

    3. Artropatía tipo I: artritis periférica pauciarticular, autolimitada, no deformante y de curso paralelo al de la propia afectación intestinal(152-153). Acontece en un 5% de pacientes con EII, con afectación preferente de rodillas y pudiendo preceder en el tiempo a los síntomas digestivos. Son frecuentes los fenotipos HLA-B27, B35 y DRB1*0103

    4. Artropatía tipo II: poliartritis recurrente, en ocasiones migratoria, que afecta a un 3-4% de pacientes con EII, de curso independiente al de la enfermedad intestinal y preferencia por afectación de articulaciones metacarpofalángicas(152). Frecuente la presencia de fenotipo HLA-B44(153).

  • Complicaciones pulmonares:
    1. Generalidades:
    * Habitualmente más frecuentes en CU que en EC.

    * Hay tres patrones clásicos de afectación respiratoria que incluyen inflamación de vías aéreas a cualquier nivel - la más frecuente (155)-, enfermedad parenquimatosa pulmonar y serositis(154)

    * Habitualmente siguen a la sintomatología intestinal aunque pueden precederla (10-15%) o incluso desarrollarse de forma sincrónica con la misma (155)

    * El curso de la serositis y la enfermedad de vía aérea es paralelo al de la enfermedad intestinal a diferencia de las formas parenquimatosas que a menudo aparecen en una fase de inactividad intestinal(155)

    2. Enfermedad inflamatoria de vía aérea: generalmente a nivel bronquial(155-158) aunque puede aparecer laringitis subglótica o incluso bronquiolitis.

    3. Enfermedad parenquimatosa pulmonar: se han descrito múltiples patrones de afectación como neumonía eosinófila crónica asociada al consumo de sulfasalazina o nódulos necróticos(159), aunque la BOOP y la enfermedad pulmonar intersticial inespecífica son las formas más comunes(155). El grado de afectación pulmonar es paralelo al intestinal(160) habiéndose objetivado descenso en la TLCO relacionado con exacerbación sintomática intestinal(161).

    4. Serositis: puede manifestarse como pleuritis, pericarditis y/o ambas en forma de derrame exudativo.

  • Trastornos nutricionales:
    1. Deficiencias nutricionales o incapacidad para mantener el peso ideal ocurren en un 18-62% de adultos con CU(162,163) .La malnutrición es menos acusada que en la EC

    2. Patogénesis: tanto por el descenso del consumo calorico-protéico como por la pérdida protéica relacionada con las exacerbaciones

    3. Consecuencias:
    * Un 10% de los niños con CU tienen trastornos del crecimiento en cualquier momento de la enfermedad (162-164)

    * Se ha objetivado en la pubertad de un 20% de los pacientes(165)

    DIAGNÓSTICO

  • El diagnóstico de CU se estable con una historia clínica compatible y los hallazgos endoscópicos típicos con confirmación histológica de biopsia colónica.


  • Las exploraciones radiológicas tradicionales (enema opaco...) se consideran de carácter adicional. La correlación entre los hallazgos endoscópicos y del enema opaco baritado varía entre un 50-90%(166-167), subestimándose habitualmente la extensión de la enfermedad. Además, existen dos limitaciones para realizar enema opaco en la CU dado que puede ser normal en formas leves y debe evitarse en formas severas dado que podría precipitar íleo y megacolon. Con el enema se puede objetivar patrón mucoso reticulado con superimposición de punteado difuso (microulceraciones), ulceraciones espiculadas mayores, pérdida de haustración, estenosis intraluminal y formaciones pseudopolipoideas clásicas.


  • Colonoscopia: técnica diagnóstica de elección en pacientes con sospecha de EII.

  • La preparación clásica debe individualizarse y matizarse en pacientes con enfermedad activa, incluso algunos expertos recomiendan no preparar al paciente en este contexto.


  • Está formalmente contraindicada en grados severos y/o megacolon tóxico pudiendo plantearse la sigmoidoscopia flexible en estas circunstancias.


  • Se aconseja obtener múltiples biopsias a distintos niveles incluso sobre mucosa en apariencia sana así como sobre cualquier estructura de apariencia anómala o neoformación. La biopsia del íleon terminal puede ser útil para el diagnóstico diferencial con EC. La biopsia intestinal colónica es además imprescindible para el diagnóstico diferencial con otros procesos relacionados con la EII, especialmente cuando presentan formas hemorrágicas(168).


  • Los hallazgos endóspicos en la CU revelan típicamente eritema, pérdida del patrón vascular fino, granulación de mucosa, friabilidad y edema. Dichos hallazgos empiezan en el margen anal y se extienden proximalmente afectando el colon de forma contínua y circunferencial, en intensidad decreciente hasta alcanzar mucosa normal, algo muy característico de la CU(169). Pueden observarse pseudopólipos en el 20% de los casos, generalmente pediculados y con un tamaño variable desde pocos milímetros hasta 1 cm; aunque aparecen en formas extensas y severas de CU no deben considerarse factores del mal pronóstico, más lo contrario, algo demostrado para un mismo grado de afectación intestinal(170).


  • La colonoscopia permite establecer la extensión de la enfermedad con implicaciones de carácter terapéutico y pronóstico, definiéndose clásicamente cuatro categorías:

    1. Proctitis: enfermedad limitada a recto

    2. Colitis distal o proctosigmoiditis: proceso inflamatorio extendido hasta colon sigmoideo, habitualmente explorable con 60 cm de endoscopia

    3. Colitis izquierda: la enfermedad se extiende hasta la flexura esplénica

    4. Pancolitis: el proceso se extiende más allá de la flexura esplénica

    TRATAMIENTO

    Médico: el enfoque inicial deriva de la extensión e intensidad del proceso.A la hora de elegir terapéutica tópico entre supositorios, espuma o enemas debemos considerar la extensión proximal de la enfermedad, a sabiendas de que los primeros ejercen su efecto sobre recto y sigma distal, que la espuma alcanza sigma medio(171) y que el efecto de los enemas puede extenderse hasta el colon a nivel de la flexura esplénica(172).

  • Proctitis:

  • 1. De elección: administración tópica de 5-aminosalicilatos (5-ASA) preferiblemente en supositorios (500mg/6-12 h) durante 4-6 semanas; remisión en el 93% manteniendo la misma en un 75%(173). Si se considera terapia de mantenimiento se puede reducir progresivamente la dosis hasta 500 mg nocturnos/72 h(174) aunque para algunos autores no es una opción válida por escasa adherencia. No considerar mantenimiento en aquellos que responden de forma rápida (< 3 semanas)

    2. Si no hay respuesta (4-6 semanas) valorar adición de enemas de 5-ASA (4gr/12 h) y/o esteroides - budesonida o hidrocortisona-en enemas o espuma(1/12-24h), éstos últimos de eficacia similar para el control del brote aunque sin evidencia utilidad para la reducción de recurrencias por lo que tras el control sintomático se reducirán progresivamente hasta su retirada. Un metanálisis(175) de siete estudios concluyó que los enemas de 5-ASA eran más eficaces para la remisión sintomática y mejoría endoscopico-histológica (OR 2.4, 1.9 y 2.0 respectivamente) que los esteroides en enema.

    3. Si intolerancia o falta de respuesta a tratamiento tópico: considerar 5-ASA oral a las dosis habituales con reducción progresiva hasta suspensión o dosis de mantenimiento

    4. Si refractariedad: esteroides orales tipo prednisona

  • Proctosigmoiditis:

  • 1. Formas leves-moderadas:

    * De elección: de 5-aminosalicilatos (5-ASA) preferiblemente en enema único nocturno de 4 gr que se mantendrán durante 4-6 semanas.

    a. Si hay respuesta: disminuir dosis progresivamente hasta 1 nocturno/72 h(174, 176 -177)

    b. No hubo respuesta: considerar adición de enema de 5-ASA matutino o de hidrocortisona
    * Si intolerancia o falta de respuesta a tratamiento tópico: considerar adición de 5-ASA oral con incremento progresivo de dosis hasta máxima tolerada lo que significa desde 500mg/12 h hasta 4-6 gr/d de sulfasalazina(178), 4.8 gr/d de mesalazina(179) o 3 gr/d de olsalazina(180), administrados habitualmente en 3-4 dosis diarias, observándose el máximo efecto beneficioso a las 4-6 semanas. Si se alcanza la remisión disminuir la dosis de forma progresiva hasta dosis de mantenimiento (sulfasalazina 2gr/d, mesalazina 1.2-2.4 gr/d y olsalazina 1gr/d), todos ellos de similar eficacia para tal objetivo(178, 181,182). En ocasiones se requiere para el mantenimiento 5-ASA oral asociado a formulaciones tópicas a administrar intermitentemente(183). Mesalazina y olsalazina , aunque más caras, presentan menos efectos adversos que sulfasalazina (náuseas, fiebre, rash, cefalea, infertilidad masculina ....10-20%) y pueden darse desde el inicio a dosis completas. Aún así los efectos adversos de los aminosalicilatos son bien reconocidos (enfermedad del suero, alopecia, diarrea, pancreatitis, hepatitis, neumonitis, anemia, leucopenia, trombopenia...) y entre ellos cabe reseñar la reacción de hipersensibilidad colónica con empeoramiento clínico y biológico de la CU, efecto a tener en cuenta en pacientes con un brote severo o refractario mientras reciben 5-ASA, por lo que en estas circunstancias se recomienda su retirada.
    2. Formas severas y/o falta de respuesta a terapia previa: prednisona oral (40-60 mg/d) durante 10-14 días con reducción progresiva de dosis a razón de 5 mg/semana hasta suspensión dado que no hay evidencia de que mantenga la remisión de la enfermedad.

  • Colitis izquierda y pancolitis:

  • 1. Formas leves-moderadas:
    * De elección: 5-ASA orales a las dosis óptimas (sulfasalazina 2-4gr/d, mesalazina 2-4.8 gr/d y olsalazina 2-3gr/d) asociados a terapéutica tópica con enemas de 5-ASA y/o esteroides. Mantener tratamiento durante 3-4 semanas. Si hay respuesta: disminuir dosis progresivamente hasta dosis de mantenimiento (sulfasalazina 2gr/d, mesalazina 1.2-2.4 gr/d y olsalazina 1gr/d)
    2. Formas severas y/o falta de respuesta a terapia previa: prednisona oral (40-60 mg/d)

    3. Otras medidas:
    * Puede ser necesaria la administración de hierro suplementario dadas las pérdidas sanguíneas
    * Los agentes antidiarreicos deben emplearse con precaución dado el riesgo de presentar megacolon tóxico. Aún así son beneficiosos en pacientes con diarrea persistente sin otra sintomatología de carácter sistémico, siendo la loperamida el de mayor utilidad por su seguridad y eficacia(184)

  • Colitis severa y/o fulminante: en ocasiones el brote coincide con reciente adición de 5-ASA o incremento de su dosis habiéndose responsabilizado a algunos de sus componentes por lo que dicho tratamiento debería de ser optimizado en estas circunstancias (185).

  • 1. Líneas generales del tratamiento:
    * Reposo intestinal y soporte nutricional parenteral que, aunque no constituye un papel terapéutico primario, debe considerarse siempre en estos pacientes

    * Esteroides endovenosos: mejor metilprednisolona (16-20 mg/ 8 h) o prednisolona (30 mg/12h) que hidrocortisona (100 mg/ 8h) no por su mayor eficacia sinó por condicionar menos alteraciones hidroelectrolíticas. Aunque la infusión contínua en 24 h no parece ser superior a los regímenes reseñados algunos autores la prefieren. Pacientes que no han recibido tratamiento esteroideo en los 30 días previos pueden beneficiarse de la administración de ACTH (120 U/24 h).

    * Enemas de 5-ASA o hidrocortisona (1-2/24h): pueden ser útiles en pacientes con persistencia sintomática tras 48-72 h de tratamiento previo

    * 5-ASA orales: aunque no hay estudios controlados-randomizados que demuestren mayor eficacia con la adición de dichos fármacos a dosis habituales, parece razonable su uso en pacientes cuya situación no contraindique la terapia oral.

    * Uso de antibióticos: no demostrada la utilidad de añadir a los regímenes previos metronidazol endovenoso sólo ni conjuntamente con tobramicina(186,187). Aún así se recomienda la administración de un ciclo semanal de antibióticos (ampicilina + gentamicina + metronidazol o cefalosporina + metronidazol) en pacientes no respondedores que presenten febrícula y/o recuento celular neutrofílico, antes de reconsiderarlos definitivamente como refractarios a tratamiento médico
    2. Megacolon tóxico: además de las medidas previas considerar :

    * Los pacientes pueden beneficiarse de sondaje nasogástrico y/o rectal para descompresión

    * Los cambios de posición alternativos de decúbito supino a prono pueden aliviar al paciente por redistribución del gas(188)

    * Se ha comunicado la utilidad del oxígeno hiperbárico para estos pacientes(189).

    * Ciclosporina endovenosa: considerar su uso en pacientes corticorresistentes para un plazo de 7-10 días. Se aconseja administrarla en infusión contínua a razón de 4 mg/kg/24 h con el objeto de alcanzar unos niveles plasmáticos estables durante la fase aguda (300-400 ng/mL) (190,192), aunque estudios posteriores sugieren que dosis menores ( 2mg/kg/24 h) con niveles plasmáticos entre 150-250 ng/mL puedan ser también efectivos(191, 193). Pacientes que respondan a dicho tratamiento deben recibir ciclosporina oral ( 8mg/kg/24 h) durante unos 3-4 meses manteniendo unos niveles plasmáticos entre 150-300 ng/mL(192); durante este tiempo se introducirán otros inmunosupresores con azatioprina o 6-mercaptopurina a dosis progresivamente crecientes

    * Tratamiento quirúrgico: se considera cuando no hay respuesta a ciclosporina endovenosa durante 7-10 días.

  • Colitis refractaria: considerados así aquellos casos que no responden a dosis óptimas de 5-ASA orales, terapéutica tópica (5-ASA y/o esteroides) y corticosteroides sistémicos, independientemente de la extensión colónica de la enfermedad.

  • 1. Acido eicosapentanóico (EPA): derivado del aceite de pescado, es un inhibidor importante de la actividad de los leucotrienos y ha demostrado su eficacia en la mejoría histológica, ganancia de peso y reducción de dosis de esteroides de dichos pacientes(194-195), aunque la adhesión al tratamiento suele ser baja dada la cantidad de cápsulas a ingerir (15-18 cápsulas/día de 180mg cada una) y el aliento a pescado que producen.

    2. Nicotina: el conocimiento de que el tabaquismo podía proteger frente al desarrollo de actividad de la enfermedad ha llevado a planificar diversos estudios para evaluar su efecto terapéutico demostrando que su administración transdérmica en parches era más beneficiosa que el placebo cuando se administraba asociada a mesalazina con/sin esteroides sistémicos (198-199) auque no es útil para mantener la remisión (200)

    3. Antibióticos: en estudios metodológicamente criticables(196), la adición de ciprofloxacino al tratamiento estándar de formas refractarias parece redundar en un beneficio clínico y endoscópico(197) aunque tampoco parece ser útil como terapéutica de mantenimiento.

    4. Agentes probióticos: la descontaminación de la flora intestinal con un ciclo de gentamicina - una semana - y administración posterior de E.Coli (1 cápsula de protección entérica/ 12 h) asociados al régimen terapéutico habitual incluyendo corticosteroides orales resultó tan eficaz como mesalazina en el mantenimiento de la remisión(201). Aún así se requieren más estudios para recomendar su uso de forma sistemática en la CU.

    5. Heparina: conocidos sus efectos antiinflamatorios en la CU(202-203) ha demostrado mejorar la tasa de remisión en pacientes refractarios cuando se añade al tratamiento estándar (mesalazina + esteroides + azatioprina o 6-mercaptopurina) (204) , aunque dicho beneficio desaparece cuando el paciente no recibe esteroides(205) por lo que actualmente se considera una medida complementaria a corto plazo en pacientes refractarios o como puente a la terapia inmunosupresora, cuyo valor a largo plazo todavía no ha sido evaluado.

    6. Azatioprina/ 6-Mercaptopurina: efectivos en el 60-70% de pacientes con enfermedad refractaria(206), útiles además para el mantenimiento de la remisión y el ahorro de esteroides. Se administran a una dosis inicial de 500 mg/día con incremento progresivo hasta 1.5-2 mg/Kg/día para 6-MP y 2.5 mg/Kg/d para azatioprina. Dado que el efecto terapéutico completo no ocurre hasta transcurridos 3-6 meses se aconseja mantener dosis estables de prednisona al menos durante 2 meses antes de proceder a su reducción.. Se aconseja monitorización regular hematológica dado su potencial efecto mielodepresor ( analítica semanal à analítica mensual). Aunque se había planteado un incremento en el riesgo de malignidad con dicho tratamiento, un estudio posterior(207) no lo ha confirmado. En aproximadamente un 10% de los pacientes se suspende la medicación por toxicidad aguda reversible tal como fiebre, rash, pancreatitis y/o hepatitis.

    7. Infliximab: beneficio sugerido por pequeños estudios sobre pacientes con formas severas y/o refractarias de CU(208-209) aunque se precisan mayores estudios para evaluar su eficacia y seguridad en este sentido.

    Medidas adicionales

  • Aspectos nutricionales:

  • 1. Generalidades:

    * Los aspectos nutricionales no deben considerarse como terapéuitca primaria dado que no hay dietas capaces de causar CU ni de mantener su remisión.

    * Se aconseja evitar todos aquellos alimentos que el paciente reconozca que le perjudiquen

    * La intolerancia a la lactosa es frecuente en pacientes con CU

    * Si hay dolor abdominal y/o diarrea se evitarán la cafeína, fruta y verdura fresca, bebidas carbonatadas y productos que contengan sorbitol (chicles)

    * La fibra dietética fermentable (semillas de plantago ovata 10 gr/12h) fue tan eficaz como mesalazina (500mg/12h) en el mantenimiento de la remisión a 12 meses en pacientes que ya estaban en remisión al inicio de dicho período()

    * Considerar la administración de complejos multivitamínicos si existen restricciones dietéticas. La administración suplementaria de ácido fólico parece proteger frente al desarrollo de displasia()
    2. Nutrición parenteral: administración periférica en formas severas y/o fulminantes reservando la nutrición parenteral total para pacientes que no pueden nutrirse por vía oral en el plazo de 7-10 días.

  • Agentes psicofarmacológicos: el tratamiento con tranquilizantes menores asociado a modificaciones conductuales puede ser coadyuvante aunque los datos son limitados. En pacientes seleccionados el antidepresivo doxepina puede ser útil, así como el carbonato de litio para el control de la psicosis inducida por esteroides.


  • Tratamiento quirúrgico

  • Generalidades:

  • 1. El tratamiento quirúrgico adecuadamente indicado y correctamente realizado es un pilar importante de la terapia puesto que alivia síntomas, evita complicaciones serias, mejora la calidad de vida y en algunos casos puede salvar vidas(210-211)

    2. Los mejores resultados se obtienen en pacientes adecuadamente preparados desde un punto de vista médico y psicológico en los que la cirugía se aplica en el momento y modo óptimos.

    3. La mayoría de los inmunosupresores pueden ser retirados justo antes de la cirugía sin demasiados problemas a excepción de los corticoides que deben disminuirse de forma progresiva tras la misma.

    4. Se educará al paciente en el conocimiento de su indicación quirúrgica, complicaciones y alternativas terapéuticas.

    5. La descontaminación intestinal reduce las complicaciones infecciosas por lo que se indica una buena preparación mecánica asociado a pauta antibiótica con neomicina + metronidazol el día previo y cefalosporina iv 1 hora antes de la intervención .

    6. Considerar el riesgo de enfermedad tromboembólica venosa por lo que los pacientes deben recibir heparina a dosis profilácticas.

    7. Fundamental el diagnóstico diferencial previo con EC que, aunque rutinario, resulta indeterminado en el 8-20% de los pacientes(212), especialmente difícil en casos fulminantes. La mayoría de los expertos recomiendan que pacientes con colitis indeterminada en los que se indica la cirugía deben recibir el mismo tratamiento quirúrgico que pacientes con CU(213) aunque algunos prefieren la ileoproctostomía frente a la reposición ileo-anal (214).
  • Indicaciones:


  • 1. La indicación más común para la cirugía es la enfermedad activa que resulta intratable con terapéutica médica, considerando como intratables aquellos casos en los que la enfermedad o su tratamiento condiciona un persistente y severo deterioro de la calidad de vida(215)

    2. Indicaciones básicas:
    * Corticodependencia y/o corticorresistencia

    * Progresión de la enfermedad a pesar de tratamiento completo y correcto

    * Imposibilidad de tratamiento médico por efectos adversos

    * Aparición de neoplasia colónica

    * Detección de displasia en colitis evolucionadas

  • Técnicas: todas mejoran la calidad de vida y reducen el riesgo de neoplasia colónica teniendo cada una de ellas además otras ventajas adicionales(216-217). Los resultados óptimos dependen de la situación clínica, experiencia quirúrgica y la cuidadosa selección de los pacientes. La seguridad y eficacia del abordaje laparoscópico para las técnicas vigentes continúa evaluándose(218-219). Independientemente de las técnicas descritas a continuación , el procedimiento de elección para situaciones de emergencia como el megacolon tóxico es la colectomía total con ileostomía y cierre rectal tipo Hartmann, lo que permitiría una segunda intervención para proctectomía mucosa y anastomosis ileo-anal.


  • 1. Colectomía total, proctectomía mucosa y anastomosis ileoanal con reservorio (IPAA): técnica preferida y experimentada en muchos centros, especialmente cuando se trata de cirugía electiva. Es un procedimiento a realizar en dos tiempos, carece de ileostomía, la defecación es transanal y la continencia fecal está preservada. En ocasiones el procedimiento falla o no es técnicamente posible lo que lleva a su abandono intraoperatorio en el 4% de los casos(220). Se relaciona con un pequeño riesgo de disfunción sexual (impotencia 1.5%, eyaculación retrógrada 4%, dispareunía transitoria 7%) y urinaria. El seguimiento a largo plazo ha objetivado una media de 5 deposiciones diarias durante el día y una nocturna, detectando además incontinencia diurna (7%) y nocturna (12%) con un probabilidad de fallo de reservorio del 2% al año y 9% a los 10 años(221)

    2. Colectomía total y anastomosis ileorectal distal (IPDRA): preserva igualmente la defecación anal y continencia careciendo de ileostomía. Es más fácil técnicamente y la preservación de mucosa rectal distal y anal transicional mejoraría la sensación de continencia -especialmente nocturna- aunque hay riesgo de enfermedad a dicho nivel, displasia y cáncer.

    3. Colectomía total con anastomosis ileorrectal: al igual que los anteriores carece de ileostomía; la defecación transanal y continencia fecal se mantienen aunque igualmente hay riesgo de enfermedad, displasia y cáncer en el remanente mucoso rectal.

    4. Proctocolectomía con ileostomía continente (reservorio de Kock): aunque tiene estoma en pared abdominal no precisa bolsa de colostomía porque la continencia fecal se halla preservada, siendo preciso intubación del reservorio. Hay riesgo de reservoritis y precisa evaluación periódica del sistema valvular.

    5. Proctocolectomía con ileostomía permanente (ileostomía de Brooke): realizada en un solo tiempo presenta estoma en pared abdominal e incontinencia fecal por lo que requiere bolsa de colostomía. Riesgo de hernia paraestomal.

  • Complicaciones: más frecuentes en las técnicas que incluyen proctocolectomía con ileostomía continente. Puede aparecer obstrucción intestinal, sangrado por reservorio, disfunción urinaria transitoria, deshidratación o sepsis (origen pélvico y/o herida quirúgica). La mayoría pueden resolverse sin necesidad de reintervención o secuelas a largo plazo excepto los abscesos pélvicos(222) pues precisan cirugía abdominal (55%) y/o local (8%), hay fracaso del reservorio (26%) y se deteriora la calidad de vida. Complicaciones tardías incluyen estenosis de la anastomosis, abscesos y fístulas, deterioro de la función ano-rectal, reducción de la fertilidad(223-224) y reservoritis, la más frecuente con 18% al año y 48% a los 10 años(221), aunque a menudo resuelve con medidas habituales y sólo precisa reintervención en 12% de los casos(225). Complicaciones inusuales tardías incluyen el síndrome de la arteria mesentérica superior, úlcera ileal solitaria, perforación ileal, prolapso mucoso con obstrucción secundaria y espasmo puborrectal.


  • Seguimiento a largo plazo: indicado en todos los pacientes dado que las complicaciones pueden acontecer en cualquier momento(226-227)

  • 1. El desarrollo de neoplasia en pacientes considerados de alto riesgo como los portadores de reservorio de Kock de más de 14 años o reservorio pélvico de más de 12 años de evolución, historia de displasia o cáncer en la pieza de proctocolectomía y/o reservoritis, resultó de baja incidencia(226) .

    2. Evaluados periódicamente con endoscopia y biopsia de zona de transición anal, pacientes sometidos a IPAA se objetivó una incidencia de displasia de un 3.1% bajo una media de seguimiento de 2.3 años(228). Aún así la frecuencia recomendada para endoscopia y biopsia de reservorio no ha sido bien establecida, recomendándose por algunos autores el screening inicial tras 5 años de IPAA en jóvenes o cuando la duración total de la enfermedad excede de los 7 años, debiendo incrementar dicha frecuencia en pacientes con reservoritis crónica, atrofia vellosa o evidencia de displasia en la pieza intestinal resecada(229-231).

    3. Se aconseja resección de reservorio ileal o pélvico en pacientes con evidencia de displasia de alto grado.

    Tratamiento de la artropatía asociada

  • Artritis periférica:


  • 1. El tratamiento de la CU es a menudo útil en el control de la artritis periférica aunque los aminosalicilatos parecen no tener un efecto antinflamatorio directo sobre la sinovial (232) salvo sulfasalazina, que contiene sulfapiridina de valor antiartrítico (234)

    2. Los AINEs y en especial los inhibidores de la COX-2, deben utilizarse con precaución puesto que incrementan el riesgo de desarrollar EII y pueden exacerbarla si existe(232) . Aún así la administración de inhibidores de la COX-2 mejoró la intensidad de la colitis experimental(233) , hecho cuya importancia práctica precisa de estudios adicionales.

    3. Si intolerancia aAINEs se indica la administración de sulfasalazina en dosis creciente hasta el control sintomático (500 mg/12h à 1500mg/8h) momento en el que se mantendrá al menos 3 meses para evaluar su eficacia (235).

    4. Si la sulfasalazina no es efectiva se recomienda la administración de metrotexate(235) a dosis progresivas habituales ( 7.5 mg/semana à incremento 2.5-5 mg / mes) hasta control sintomático o 25 mg/semana; asociar ácido fólico 1mg/d) o folínico (leucovorín- 5mg/semana) suplementario

    5. Azatioprina o 6-mercaptopurina pueden ser alternativas al metrotexate en pacientes con riesgo de hepatotoxcidad

    6. Cuando los regímenes previos son ineficaces se aconseja el uso de corticosteroides sistémicos y/o intrarticulares. Además se recomienda la administración de antagonistas a-TNF (infliximab, etanercept) a dosis habitualespara la Artritis reuimaotide, en sinovitis poliarticulares refractarias.

  • Espondilitis y sacroileítis: se tratan igual que las formas primarias, ejercicio específico rehabilitador, AINEs (indometacina, naproxeno, inhibidores de la COX-2...) y, metrotexate en formas refractarias.



  • COLITIS ULCEROSA Y DESCENDENCIA

    Fertilidad: numerosos estudios han demostrado que la fertilidad no se halla disminuída ni en hombres ni en mujeres con CU, salvo infertilidad femenina o impotencia secundarias a proctocolectomía (236-237) u oligospermia reversible tras sulfasalazina (238-239), así es que el menor número de descendendientes en dicha población corresponde más a una decisión personal que ha complicaciones derivadas de la misma(240).

    Embarazo

  • Pruebas diagnósticas:

  • 1. La sigmoidoscopia es una técnica diagnóstica segura durante el embarazo(241). Aunque la colonoscopia también parece segura no se recomienda por existir menor experiencia al respecto(242).
  • Efecto del embarazo sobre la CU:


  • 1. Viene determinado en parte por el grado de actividad de la CU en el momento de la concepción.

    2. Aproximademente 1/3 de mujeres sufrirán una exacerbación durante el embarazo- sobre todo en el primer trimestre-, lo que significa una tasa similar a la observada en mujeres no embarazadas durante el mismo período (243).

    3. La enfermedad activa en el momento de la gestación tiene más probabilidades de empeorar durante el embarazo (244).

    4. El curso de la CU durante el postparto no es diferente de otros períodos. Incluso el riesgo de recidiva en los 3 siguientes años parece ser menor que en los 3 previos al mismo(245).

    5. Las complicaciones acontecidas durante un embarazo no condicionan su nueva aparición en los siguientes embarazos(246)
  • Efecto de la CU sobre el embarazo:


  • 1. Los datos son discordantes habiéndose documentado una tasa de recién nacidos sanos semejante a la población general(247-248)

    2. En otros estudios se ha objetivado una mayor frecuencia de partos pretérmino(249) o nacidos de bajo peso(250) pero no mayor incidencia de anomalías congénitas o nacidos muertos.
  • Fármacos durante el embarazo y lactancia:


  • 1. Sulfasalazina(251) y 5-ASA(252-255) son seguros durante el embarazoy la lactancia

    2. No se aconseja el uso de metronidazol ni ciprofloxacino durante el embarazo o la lactancia .

    3. Uso de corticoesteroides: aunque hay cierto riesgo de malformaciones congénitas tipo paladar hendido cuando se administra durante el primer trimestre (256-257), posibilidad de insuficiencia suprarrenal neonatal (258) o bajo peso al nacer (259-260), otros estudios han demostrado su inocuidad (251). Por todo ello se consideran bajo las mismas indicaciones que en mujeres no embarazadas. Mujeres lactando pueden recibir 80 mg de prednisolona sin problemas para el lactante, sobre todo cuando espacian la lactancia respecto a la toma de esteroides en unas horas (261).

    4. Aunque teratogénicos, parece razonable continuar la administración de azatioprina o 6-mercaptopurina durante el embarazo de mujeres que no pueden ser tratadas con otros fármacos (262-263); en varones se aconseja retirarlos 3 meses antes de la concepción si es posible. No se aconseja la lactancia en dichas mujeres.

    5. Puede utilizarse ciclosporina durante el embarazo por su bajo riesgo de teratogenicidad, bajo peso gestacional o parto prematuro.

    6. Pacientes que reciben metrotexate (hombres y mujeres) deben retirarlo al menos 3 meses antes de la concepción

    7. No se aconseja el uso de antidiarreicos tipo loperamida o difenoxilato durante el embarazo o la lactancia.
  • Consideraciones sobre el tratamiento quirúrgico:


  • 1. Pacientes con colitis fulminante pueden someterse a colectomía con éxito (264-265) aunque dicho tratamiento puede condicionar aborto espontáneo o parto prematuro (266)

    2. Es posible el parto vaginal y la cesárea en pacientes previamente sometidas a técnicas tipo IPAA (267)

    3. Pacientes sometidas con anterioridad a técnicas que condicionan ileostomía pueden no tener problemas con el parto (1/3 de los casos) o complicarse con obstrucción (24%), prolapso (15%), hernia peristomal (7%) o sangrado-retracción (5%) en ótros (268)
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